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Foto: Miguel Tejada

El equipo de béisbol de las Águilas Cibaeñas con 20 campeonatos nacionales y 5 series del Caribe, fueron un equipo arropado por una mística especial que ponía a los fanáticos Aguiluchos a disfrutar en el valle de la muerte o en la pantalla de los televisores, con ese poderío y combinación de jugadores que se identificaban con el negro y amarillo,  sumado a la esencia de un equipo que en el terreno de juego era temible, jugadores que sin importar los contratos millonarios que tuvieran en grandes ligas, venían a darlo todo por Las Águilas y la fanaticada.

Recordar esos juegos de Águilas vs Licey, como temblaba el valle de la muerte, sentir como se paralizaba el país durante esas emocionantes finales, todos en sintonía con una sola frecuencia y el valle de la muerte (Estadio Cibao)  a su máxima capacidad, es emocionante recordar esas celebraciones en el monumento, donde todos salíamos con algarabía a celebrar el triunfo de nuestras Águilas, lamentablemente todo eso murió y sólo son recuerdos.

Los que vivimos esa etapa, sabemos que todo eso es historia, no queda ni el reflejo de lo que fue uno de los equipos más ganadores del béisbol invernal y uno de los más exitosos del Caribe, con el retiro de sus grandes figuras fue muriendo la magia, fue quedando la veteranía en el declive de su carrera, sus administradores se quedaron dormidos en el sueño de años atrás y se les olvidó ir reinventando el equipo del cibao.

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Foto: Luis Polonia

Sentarse a ver en papel el Equipo que nos representa es relacionarlo con los jugadores de banca que en esos años tenía el equipo, peloteros que sólo veían acción cuando la distancia en el marcador era significativa o cuando el equipo ya estaba calificado. El equipo fue aislando a los jóvenes que debían crecer con los veteranos que estaban a punto de ver caer sus carreras, el liderazgo fue muriendo y fue creciendo la arrogancia, la prepotencia y la altanería entre los simples peloteros novatos que llevaban en sus hombros la responsabilidad de ser los titulares.

Una directiva que ha dado la espalda a lo que fue la mística de las Águilas, cambiando la pasión por la única visión de dinero, con guerras internas y una inversión nula a la hora de reforzar el equipo, buscando los peloteros más baratos o aquellos que ya se encuentran en la fase final de su carrera y necesitan la oportunidad de venir a demostrar que podían dar un hit y tomar una pelota, para luego no volver más a pisar el terreno de juego.

La dinastía murió, ahora sólo queda un equipo común, con jugadores comunes y con una fanaticada que espera ver resurgir sus Águilas Cibaeñas. Cada temporada es una cuestionante, no existe esa imagen de peloteros en los cuales depositar las esperanzas para que lleven en sus hombros el liderazgo y el honor de un equipo lleno de historia. El equipo imponente e impredecible ahora luce como uno más, uno más que cualquiera puede en un juego superar y vapulear.

Pese a años de sufrimiento y de una caída estrepitosa de lo que fue un equipo ganador, los fanáticos Aguiluchos seguimos con la fe puesta en ver a nuestro equipó hacer como hacen las Águilas, que rompe su pico, se arranca sus plumas y renace como un nuevo ser, con la esperanza de que vuelen alto como por décadas supieron hacerlo. Mientras, sólo viviremos del dulce recuerdo.

Audi Rodríguez

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2 Comentarios

  1. mira tienes mucha razon pero no fue solo el cambio de genracion recuerda cuando se retiraron los tony pena omar ramirez felix fermin alex aria quilvio veras guillermo garcia julio bruno el exito de las aguilas siguio es mas ganaron mas con los nuevos tony batista miguel tejadaalberto castillo fue grandioso pero la tercera generacion es la que perdio la mistica

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